Grupos que apoyan

Nunca antes como ahora habíamos tenido los padres españoles una vida social tan activa. Tampoco las generaciones anteriores tuvieron el privilegio de poder dedicar tanto tiempo a disfrutarla. Y, sin embargo, son muchos los padres y —desgraciadamente y sobre todo— las madres que se sienten solas. Solas y solos a pesar de encontrarse en el ojo de una vorágine social que amenaza con devorar cada minuto de nuestra vida.

Probablemente pequemos de cierto «ombliguismo» al reconocer el sentimiento de soledad. Nuestra situación como progenitores en 2017 está a años de luz de la experiencia que vivieron nuestros padres o aquellos de generaciones anteriores. Ya quisieran ellos haber tenido nuestra suerte hace 30, 50 ó 60 años. Los suyos sí que debían de ser problemas…

Sin embargo, precisamente el mismo tiempo que tenemos hoy para el disfrute sirve también para la reflexión y la introspección. La naturalidad con que antes se vivía la maternidad se ha visto desplazada hoy por etiquetas, corrientes de pensamiento, modas, sobreinformación… Y en medio de todo ello, y aunque aún hoy siga siendo un tema tabú del que muchos prefieren no hablar, muchos padres se sienten solos y desconectados.

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Los abuelos están para malcriar

Esta de hoy va a ser una entrada a mitad de camino entre el desahogo y la reflexión. Como tantas veces, dejaré más preguntas en el aire que respuestas sobre la mesa. El camino, estoy seguro, me servirá para dejar a un lado mis juicios rápidos y trabajar un poco más en uno de los objetivos que, como padre, me he propuesto para este tercer año de vida de nuestra hija: mejorar mi tolerancia con los abuelos. Espero que un relativista como yo sepa hacerlo.

Delegar la crianza. ¿En manos de quién?

Si me conocéis, es probable que me hayáis leído o escuchado defender la crianza en tribu o, al menos, lamentar su declive debido a nuestro estilo de vida actual. Sin embargo, soy muy consciente de que tengo un grave problema de confianza a la hora de permitir que otras personas intervengan en la educación y los cuidados de mi hija. ¿Exceso de celo o perfeccionismo? ¿Falta de fe en los demás? Un poco de todo y alguna mala experiencia anterior hacen que me cueste delegar en todos los ámbitos de la vida. Qué le vamos a hacer… Y si me cuesta poner mi trabajo en manos de terceros, cómo no me iba a resultar difícil dejar la crianza de mi hija a cargo de otros, precisamente una de las tareas más complejas y que yo entiendo como más importantes en la vida.

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