Camino, papá; camino, mamá

El de la paternidad es uno de esos viajes plagados de sorpresas y aprendizajes inesperados. Descubres una versión de ti capaz de aquello que nunca te habrías imaginado haciendo; adquieres habilidades y conocimientos que jamás pensabas que aprenderías. Como cuando una siesta mal planificada te enseña a quitarte unos pantalones sin usar las manos para poder subir a la cama reptando de rodillas y, en un escorzo imposible, depositar con suavidad sobre el colchón un bulto inerte de 12 kilos blanditos de puro amor.

Pero también aprendes cosas importantes de verdad. Una de aquellas en las que nunca había caído es en que aprendería a ser mejor hijo o, quizá más bien, a ser al menos un hijo más completo, uno que comprende mejor a sus padres. Porque sí, amigos, quien elige no recorrer la etapa de la paternidad se pierde vistas fundamentales en el camino que uno completa como hijo. Continúa leyendo Camino, papá; camino, mamá

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