Hasta mañana

Esta noche no puedo mirarte. Tampoco puedo dejar de hacerlo. Después de las semanas tan malas que hemos pasado tú y yo peleando por unos ojos que nunca querían cerrarse, quién me iba a decir a mí que llegaría de repente el día en que no querría soltarte. Así, sin avisar. Y eso que llevaba un año avisándome.

Hoy te he tenido que decir conteniendo un borbotón de lágrimas que mañana ya no estaré entre mamá y tú cuando te despiertes, y te he tenido que repetir una vez tras otra que nunca olvides que te quiero, que te quiero, que te quiero. Y cuando esos ojos enormes se han apagado, ya no había dique que contuviera la catarata en los míos.

Hasta mañana, hija mía. Acuérdate de que te quiero.