Croquetas caseras #amimanera

En esta casa no hay receta de croquetas. Se hacen a ojo de buen cubero. Ni siquiera es habitual que programemos el hecho de preparar croquetas. Se hacen cuando sobra cualquier tipo de preparación apta para formar parte del relleno de una croqueta. Es decir, casi cualquier cosa. Las últimas que hemos hecho han sido de gambas, de pollo, zanahoria y cebolla, y de carne guisada. Mi madre las hace de vez en cuando de morcilla, de huevo cocido, o de jamón.

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Bizcochitos otoñales de temporada #amimanera

La calabaza es uno de los productos más agradecidos de la huerta del tío Julio. Se presta a todo lo que le hacemos. Son ya un clásico de las comidas familiares por estas fechas los buñuelos y el bizcocho de calabaza de la abuela. Nosotros en casa somos unos habituales del bizcocho de yogur, así que para esta nueva convocatoria del #amimanera de Madresfera hemos tratado de unir ambas recetas en una sola y darle un toque especial que a nosotros nos ha encantado.

Además, intentamos como siempre que los ingredientes frescos de la receta sean los propios de la temporada en la que estamos, así que nada mejor que combinar la calabaza con otro producto también naranja muy propio del tiempo frío: la mandarina.

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Ensalada de fruta #amimanera

Mucha gente se sorprende cuando se enteran de lo mucho que cocinamos en casa. Que lo hagamos y nos guste no significa que siempre sea fácil. Entre otras muchas cosas, exige una pizca de organización. Eso y no ver «Juego de tronos». Pero sobre todo lo primero. Afortunadamente, me caí de pequeño en una de las marmitas de Panoramix; una que, en lugar de su famosa pócima mágica, contenía un guiso de ingeniería alemana. Organizar me gusta; casi diría que hasta me relaja. Salvo organizar planes grupales a través del correo electrónico, de Facebook o de grupos de WhatsApp. Eso no; eso me pone muy nervioso y me hace repetir muy a menudo mi habitual «qué desastre».

Una pequeña pizarra magnética en la puerta de la nevera es el escenario sobre el que se desarrolla el hilo argumental central de nuestra semana gastronómica: el menú. Después de cada comida borramos el plato que hayamos degustado y lo reemplazamos por lo que tocará dentro de exactamente siete días. Reconozco que casi nunca somos capaces de completar el plan semanal sin modificaciones espontáneas. Es necesario un cierto grado de dolorosa flexibilidad para adaptarnos a imprevistos y planes cambiantes de fin de semana. Y a los antojos y noches de pereza, que también los hay.

Entre los platos que componen el menú es prácticamente obligatorio que al menos dos de las cenas estén constituidas fundamentalmente por pescado una y por algo que podamos denominar «ensalada», la segunda. Normalmente son ensaladas que improvisamos sobre una base de lechuga añadiéndole unos cuantos ingredientes en función de lo que seamos capaces de encontrar entre el frigorífico y la despensa. En verano, sin embargo, es habitual que las lechugas invernales del tío Julio se vean sustituidas por una macedonia de frutas que completamos con diversos mejunjes.

Como el #amimanera de esta semana reclama una ensalada y hay quien defiende que no se puede hablar de tal si el plato no es eso, salado, hemos intentado darle una vuelta a nuestra ensalada de frutas para tratar de adaptarla mejor a la convocatoria madresférica. Si hace falta, me batiré en duelo con cualquiera que ose acusarnos de haber presentado al certamen una macedonia, porque esto no lleva ni azúcar, ni licor, ni zumo, ni almíbar. Como mucho podéis decir que no es sino un plato de fruta con cosas. Vamos allá.

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Hamburguesa con lactonesa #amimanera

La segunda convocatoria del #amimanera de Madresfera es un llamamiento a todos los que disfrutamos de una buena hamburguesa cocinada en casa. No es uno de los habituales en nuestro menú, quizá porque preferimos una buena carne a la brasa en cualquiera de los innumerables restaurantes especializados en este clásico de la comida rápida que han florecido en Madrid en los últimos años. El resultado de la sartén o el horno de casa no siempre nos satisface tanto, aunque, no obstante, de vez en cuando nos animamos con algún experimento como el que os propongo hoy.

La lista de la compra

Para un par de hamburguesas:

  • Algo menos de 300g de carne picada de ternera. Antes de que nuestra vida se convirtiera en el caos desatado que es hoy, éramos una gente práctica y eficiente que compraba bandejas de carne picada de supermercado con el resto de la compra semanal. Puedo deciros por experiencia que la diferencia entre eso y una buena pieza de ternera picada directamente en la carnicería es abismal. Sin pararnos a leer la lista de ingredientes pintorescos que incluye la carne envasada y que, ¡oh, sorpresa!, no son carne, solo el sabor ya merece la pena el esfuerzo de pasar por la carnicería del barrio.
  • 2 panecillos. Algún día tendremos suficiente soltura como para hacer nosotros los bollos de la hamburguesa. Hasta que llegue ese día, nos conformamos con comprar algún pan molón de tamaño adecuado que encontremos en la panadería.
  • Aceite de girasol y de oliva.
  • Queso de Mahón o cualquier otro que os guste poner en las hamburguesas y que se derrita con facilidad. Nuestra quesera de confianza en el mercado nos recomendó específicamente este por lo bien que funde, y es cierto que las lonchas se derriten sobre la carne como si fueran mantequilla en una sartén.
  • Rúcula.
  • ½ vaso de leche entera.
  • Leche de coco.
  • Un huevo.
  • Un puñado de pan rallado y otro de harina normal.
  • Un diente de ajo mediano.
  • Semillas de cilantro.
  • 4 ó 5 dátiles naturales.
  • 4 ó 5 nueces peladas.
  • Curry.
  • Sal.
  • Vinagre.

Ingredientes para una hamburguesa con lactonesa de curry

El camino a la perdición

  1. Lo primero que me gusta hacer con los platos que llevan carne picada es ponerla a marinar con algunas especias mientras trabajo en el resto de elaboraciones. Si habéis comprado una carne buena no merece la pena disfrazar mucho el sabor con otros sabores fuertes, así que nosotros en este caso nos limitamos a mezclarla bien en un bol con el huevo batido, el diente de ajo picado muy fino, un par de pizcas de sal y el pan rallado. A mí me gusta apretarlo todo bien con un tenedor para que la masa vaya cogiendo consistencia y sea fácil de moldear después. Manías que tiene uno.
  2. Mientras la carne va reposando, preparamos la lactonesa que usaremos como base de la salsa siguiendo una receta tan fácil como esta de Javirecetas (¿hay algo que no esté en Javirecetas?). Una vez haya ligado correctamente con la batidora, añadimos un poco de leche de coco (la mitad o un tercio de la cantidad que hayamos usado de leche de vaca), una cucharadita de curry y los dátiles y nueces picados también fino. Incorporamos para terminar las semillas de cilantro machacadas en el mortero.
    Seguramente sea una burrada culinaria que solo hacen en los restaurantes indios para turistas de Madrid, pero me gusta añadir leche de coco a las salsas de curry que preparamos. Mi espíritu científico me obligó a probar a elaborar la lactonesa sustituyendo directamente la leche de vaca por la de coco, pero fue un rotundo fracaso; por eso añadimos solo una pequeña cantidad de coco al final, para evitar licuar demasiado una salsa que debería ser cremosa.
    Sea como fuere, mezclamos con un tenedor los productos que hemos añadido a la crema y lo reservamos en el frigorífico para que mantenga mejor la consistencia.
  3. Recuperamos la carne que habíamos dejado reposando y la repartimos entre dos hamburguesas del tamaño que nos pida el pan que vayamos a utilizar. Las pasamos muy poco por harina y en una sartén buena, bien caliente y con un poco de aceite las sellamos rápidamente con el fuego fuerte por ambos lados y por los laterales.
  4. Si os gusta más la carne frita, podéis freír las hamburguesas por completo. Nosotros hemos descubierto que preferimos pasarlas después por el horno a unos 180º. El tiempo dependerá del grosor que le hayáis dado y del punto que os guste en la carne.
  5. Mientras se termina de hornear la hamburguesa, cortamos el queso de Mahón en lonchas finitas que se vayan a derretir bien sobre la carne caliente y vamos preparando los ingredientes sobre la mesa para montar la hamburguesa en cuanto terminemos con el horno. Yo es que me pongo muy nervioso si hay comida caliente sobre la mesa y no puedo empezar a comer; ya sabéis que estoy fatal.
  6. Podéis añadir unos aros de cebolla al natural o de puerro frito para darle un toque crujiente adicional si os gusta. A mamá no le entusiasma mucho la cebolla cruda ni el puerro si no está bien camuflado, así que hoy prescindimos de ellos.
  7. Montamos la hamburguesa poniendo un poco de salsa sobre el pan, a continuación el filete de carne, sobre el que dispondremos directamente el queso para que funda, y coronada con un puñado de rúcula sobre la que ya sí añadimos el resto de la lactonesa antes de cerrar con la tapa superior.

Hamburguesas listas para pasar por la sartén

¡Y listo! Ya tenemos nuestra hamburguesa que combina el toque mediterráneo del cilantro, el queso balear, las nueces y los dátiles con el sabor exótico de esta lactonesa de curry que se nos ocurrió probar para esta receta. Rico, rico.

Pizza burgalesa #amimanera

A estas alturas ya deberíais saber que soy enfermizamente tímido y, si no lo sabéis, ya os lo digo yo que me conozco: soy tímido. Aún hoy no me explico qué tipo de enajenación mental transitoria sufrí para que no se me ocurriera otra cosa que proponerle nada más y nada menos que a Madresfera jugar a algo que yo llamé «las recetas encadenadas», siguiendo un poco la idea de lo que se me ocurrió hacer con las sobras de una deliciosa receta de garbanzos de Marujismo que en casa convertimos en una estupenda cena de empanadillas.

El caso es que entre simpáticas conversaciones tuiteras, «jijis» y «jajas», Madresfera recogió el guante con elegancia y lo transformó en una estupenda iniciativa que ojalá vea una gran participación de entre tantos mamás y papás cocinillas como hay en esta red de blogueros. Lo llamó #amimanera y se estrenó la semana pasada con la primera llamada a las cocinas en busca de nuestras recetas de pizza casera. Tendría bemoles que me perdiera yo la primera convocatoria, así que os traigo hoy la receta —aproximada, como siempre— de la que mamá calificó como «la mejor pizza que has hecho hasta ahora en casa».

Si habéis leído alguna de mis anteriores recetas, ya os habréis ido dando cuenta de que básicamente me limito a arrojar infinidad de ingredientes a una cazuela hasta que están cocinados. No es de extrañar, por tanto, que en la foto de los materiales que vamos a necesitar para esta receta me haya olvidado la mitad con la emoción de hacer las fotos de la elaboración paso a paso.

Ingredientes para la pizza burgalesa

Os adelanto también que esta no es una pizza para un día cualquiera. Primero, porque es contundente en abundancia. Segundo, porque contiene muchas elaboraciones que es probable que tengamos que haber preparado el día anterior si no forman parte habitual de nuestra despensa. Pero no adelantemos acontecimientos; vamos con la receta.

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