Plato de brócoli al horno

Brócoli al horno

Nada tan injusto como el odio al brócoli. La propia palabra ha quedado ya imbuida de connotaciones que la convierten en el paradigma de lo asqueroso, lo maloliente y lo poco apetecible. El pobre, culpable tan solo de ser primo de la coliflor y el hedor con que esta puebla los pasillos de casa cuando se la recuece sin contemplaciones.

Es cierto que esta verdura presenta un sabor fuerte y una textura peculiar. Estamos acostumbrados a que nos la sirvan descolorida, «blandurria» y sin gracia ninguna. La culpa es nuestra por desgraciarlo en la cocina.

Afortunadamente, en casa hemos aprendido desde bien pequeños a apreciar brecol, coliflor y romanescu, cada uno con sus matices y peculiaridades. Nuestras hijas pueden devorar un plato de brócoli al vapor con entusiasmo; si, además, le añadimos un sofrito de ajo por encima… cabe incluso la posibilidad de que esa cena sea la protagonista en nuestra rutina final de «lo mejor de tu día».

Con esta receta vamos un paso más allá. El brócoli quedará ligeramente crujiente, acompañado de una mezcla de toques salados y sabor a monte. Lejos queda la imagen de esos arbolitos blandos de rancho de comedor penitenciario. En esta casa vuelan del plato. ¿Vamos?

La lista de la compra

  • 1 brócoli.
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • 30 g de queso de oveja fuerte.
  • 6 dientes de ajo.
  • 2 cucharadas de almendra cruda laminada.
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • 1 cucharada de pan rallado.
  • 1 cucharada de orégano seco.
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 1 cucharadita de perejil seco.
  • ½ cucharadita de salsa oriental de pescado (nước chấm o similar). Podéis conseguirla en tiendas especializadas, aunque cada vez es más habitual encontrarla en los pasillos de comida internacional de grandes supermercados como Alcampo.
  • 1 pizca de sal de apio (si me leéis de vez en cuando, habréis visto que la usamos para un montón de cosas; utilizamos esta versión casera de Mercado Calabajío).
  • ¼ cucharadita de pimienta blanca molida.
  • ¼ cucharadita de mezcla de hierbas provenzales.

El camino a la perdición

  1. Troceamos el brócoli separando arbolitos de un tamaño razonable para comer de un bocado. Eliminamos las hojas que pueda tener. Pelamos los troncos y los partimos longitudinalmente con forma y tamaño de patata frita.
  2. Lavamos bien el brócoli con agua y lo escurrimos procurando dejarlo lo más seco posible. Una centrifugadora de ensalada ayuda.
  3. Rallamos el trozo de queso con un rallador fino.
  4. Pelamos y fileteamos los ajos.
  5. Ponemos el brócoli en un bol grande, añadimos todos los ingredientes menos el vinagre de Jerez y removemos bien para que quede bien mezclado el aderezo.

    Bol de brócoli aderezado y listo para el horno

  6. Habiendo precalentado el horno a 200 ºC, pasamos todo el conjunto a la bandeja y horneamos durante unos 20 minutos, echando un ojo de vez en cuando para comprobar el punto del brócoli y evitar que se queme. El resultado debe ser una verdura al dente, ni quemada ni recocida.
  7. Sacamos del horno, añadimos la cucharada de vinagre y removemos rascando bien la bandeja con una espátula. ¡Y listo!

    Plato de brócoli al horno

El truco final

Podéis añadir otros frutos secos además de —o en lugar de— las almendras para contribuir al toque crujiente del plato. También funciona regulando la cantidad de salsa de pescado, o añadiendo un poco de salsa de soja. Si aguantáis bien el picante, admite todavía más cantidad de pimienta. Todo, como siempre, al gusto.

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