Guisantes cremosos con jamón

Guisantes cremosos con jamón

No podemos negarlo: en esta casa somos muy de guisantes. A nuestras hijas les encantan esas pequeñas bolitas verdes —igual que los edamames; se observa una tendencia ahí, ojo—, y son un plato muy socorrido cuando no disponemos de mucho tiempo para cocinar y necesitamos algo rápido y sano con que salir del paso. Un sofrito breve y facilón, unos guisantes congelados escaldados lo justo, et voilà.

Más allá del «sota, caballo y rey», también nos da de vez en cuando por experimentar con tan simpática legumbre. Ya registré aquí un día aquella aromática receta de guisantes con jamón, queso e hinojo que tanto gustó a mamá. También conté hace algún tiempo cómo le dimos una vuelta a la tradicional versión jamonera para llegar a unos guisantes encebollados con zanahoria que sustituían la carnaza por verduras y especias.

En esta tercera ocasión convertimos el plato original en una receta de aprovechamiento, en la que gastamos un trozo de patata, la media manzana que dejan siempre mis hijas empezada después de merendar, o esas últimas lonchas del jamón de empresa que se va quedando demasiado curado y salado por culpa de nuestra lentitud a la hora de dar cuenta de él. Veréis qué textura y sabor nos ayudan a darle al plato.

Sartén de guisantes con jamón y verduras

La lista de la compra

Para 4 personas necesitamos:

  • 350 g de guisantes congelados.
  • ¼ de cebolla grande (unos 175 g).
  • 70 ml de vino blanco.
  • 1 rodaja de calabaza (más o menos 1 centímetro de grosor y 10-12 de diámetro).
  • 1 loncha gruesa de jamón bien curado (unos 50 g).
  • ½ patata pequeña (unos 50 g).
  • ½ manzana.
  • 4 dientes de ajo.
  • 1 cucharada de harina
  • 1 cucharadita de perejil fresco y otra de ortiga seca.
  • Sal.
  • Aceite de oliva virgen extra.

El camino a la perdición

  1. Lavamos, pelamos y cortamos la patata en rodajas muy finas.
  2. En una sartén grande calentamos 3 ó 4 cucharadas de aceite y ponemos la patata a sofreír con fuego medio-bajo.
  3. Pelamos la cebolla y la picamos en brunoise. La pasamos a la sartén y dejamos que vaya haciéndose todo junto a fuego medio.
  4. Pelamos los dientes de ajo, los picamos bien fino y los incorporamos al sofrito.
  5. Pelamos la manzana, la cortamos en dados pequeños y la añadimos también para que se vaya pochando. Vamos dándole vueltas con alegría al conjunto. No pasa nada si se rompen la patata o la manzana; de hecho, es lo que queremos.
  6. En este punto cortamos la loncha de jamón en tacos de más o menos medio centímetro y los ponemos en la sartén. Soltarán algo de grasa que dará sabor al sofrito y le damos algo más de tiempo a las verduras antes de terminar con la calabaza, que se desharía fácilmente si la dejáramos mucho tiempo pochando y removiendo.
  7. Cuando la cebolla vaya teniendo buen color, pelamos la rodaja de calabaza y la añadimos a la sartén cortada en dados pequeños.
  8. Condimentamos con una pizca de sal y las cucharaditas de perejil picado y ortiga, y continuamos removiendo de vez en cuando con suavidad, ahora que ya tenemos la calabaza.El sofrito va teniendo buena pinta
  9. Dejamos que la sartén siga su ritmo y ponemos una buena cazuela de agua a hervir. En cuanto entre en ebullición fuerte empezamos a cocer 10 minutos los guisantes.
  10. Mientras hierve la legumbre, regamos el contenido de la sartén con el vino blanco y le subimos el fuego un par de minutos para que evapore bien el alcohol.
  11. Cuando le falten un par de minutos a los guisantes, abrimos un hueco en la sartén y vertimos una cucharada de aceite y otra de harina. Lo mezclamos lo mejor que podamos antes de remover bien toda la sartén.
  12. Sacamos un cazo de agua de cocción de los guisantes y lo añadimos a la sartén mezclando bien. La harina y el agua contribuirán a crear esa salsilla espesa que envuelve los guisantes.
  13. Escurrimos bien los guisantes, los pasamos a la sartén, mezclamos bien y servimos.

El truco final

La nota diferencial de estos guisantes se la dan la patata y la manzana. Si dejamos que esta última se sofría lo suficiente con la cebolla, aportará un toque dulce muy rico. Al ir deshaciéndose con la patata durante el sofrito, la manzana va sentando las bases para un plato de guisantes mucho más cremoso de lo habitual.

Por eso es importante elegir bien el tipo de manzana: no tiene nada que ver una buena reineta con una manzana verde. Para esta receta lo ideal es quedarse con la primera: la reineta. Si no tenéis a mano, siempre podéis sustituirla por una manzana Golden, algo menos arenosa, pero que cocina también bien y sigue siendo dulce.

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