Mudanzas

Si hay un rasgo característico de mi forma de ser que me haga dudar de mi pertenencia a la raza humana es, sin duda, la poca aversión que siento por las mudanzas. Sinceramente, no entiendo por qué le guardáis semejante manía a esa oportunidad caída del cielo para hacer limpieza, redescubrir antiguos tesoros olvidados y poner en práctica un nuevo sistema de ordenación de vuestros libros, discos y prendas de vestir. Son todo ventajas, ¿no?

Supongo que eso asesina a sangre fría a lo que quiera que quedara de mi niño interior; no hay cosa que siente peor a un niño que una mudanza. Si nos cuesta un triunfo convencerla para que salga del salón para lavarse los dientes o de casa para dar un paseo, ve tú a contarle a mi hija de 3 años que tiene que dejarlo todo porque abandonamos la casa…

Los cambios afectan sobremanera a los niños, que no terminan de entender en este caso por qué son las víctimas inocentes de nuestras necesidades y antojos de movilidad geográfica. Como adultos necesitamos nuestro tiempo de adaptación y asimilación de todo tipo de cambios; imagínate cuánto deben de necesitarlo ellos, para quienes el hogar representa todavía un porcentaje muy elevado de todo cuanto conocen y han vivido.

Cómo reaccione un niño a una mudanza es algo imprevisible. Algunos manifestarán cierta excitación positiva durante un tiempo, hasta que sean plenamente conscientes de las implicaciones que el cambio supone para ellos; otros darán rienda suelta a través de destapes de ira en diferido a la nueva frustración que su entorno familiar les impone. Las consecuencias pueden no ser inmediatas, y quizá no sea hasta pasadas unas semanas después del aterrizaje que empecemos a advertir cambios sustanciales en su comportamiento que nos dejen desconcertados.

Ante semejante incertidumbre, solo hay una cosa que podemos hacer: tener un poco de sentido común y respetar su ritmo y sus emociones. Nada nuevo bajo el sol; así debería ser nuestro acompañamiento hacia ellos ante todas las vicisitudes que la vida irá poniendo en su camino. Continúa leyendo Mudanzas