Diálogos de besuguines

Diálogos de besuguines VII

—Papá, me dan miedo las luces de la calle.
—¿Qué luces? ¿Pero en qué quedamos: te dan miedo las luces o te da miedo la oscuridad?
—Las luces de las sirenas.
—Pues no te preocupes, que yo las apago.
—¿Pero cómo?
—Con un botón mágico que tengo.
—¿Pero de verdad? ¿Y dónde está?
—Aquí— mientras levanto la sábana y aprieto su ombligo con mi dedo índice.
—Eso no es un botón. No me hagas bromas. ¿Por qué dices que es un botón?
—Porque así a lo mejor te sientes mejor y tienes menos miedo, ¿no?
—¡No! Así me siento todavía más mal.
—Ay, hija, no te me hagas mayor tan rápido…— con la que sería la última carcajada de aquel día juntos.

Nuestra hija se hace mayor. ¿Habremos hecho algo mal para que ya no crea en los botones mágicos?

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