Taco de pollo agridulce y picante

Tacos agridulces picantes de pollo

Hace ya tiempo que es raro encontrar tortillas industriales de trigo o maíz en la despensa de casa. Nuestra buena amiga y guía gastronómica Diana nos descubrió aquí lo fácil que era comerlas recién hechas. Desde entonces, no es raro que las improvisemos en un momento para acompañar una cena con humus o algún resto de sofrito o guiso que apañemos en un momento para convertirlo en unas deliciosas fajitas.

Éramos ya incondicionales de las tortillas caseras de harina integral de trigo cuando una de nuestras familias de locos comidistas nos descubrieron el siguiente paso: las tortillas de maíz. Es lo bonito de que a todos nos guste tanto comer como cocinar, y una de las muchas ventajas que tienen los cumpleaños que huyen de los excesos ultraprocesados y apuestan por la comida sana y lo hecho en casa.

Os cuento cómo las aplicamos en estos tacos de pollo en los que jugamos con sabores dulces, ácidos y picantes: una locura.

La lista de la compra

Para las tortillas seguimos esta sencillísima receta de Directo al paladar. Necesitaremos:

  • 175 g de harina de maíz instantánea nixtamalizada. Si no encontráis semejante cosa, podéis hacer una aproximación sustituyéndola por algún tipo de harina de maíz precocida como la de P.A.N., si bien está más pensada para utilizarla en la elaboración de arepas y otras masas más gruesas que las tortillas.
  • 3 g de sal.

Para el relleno:

  • 3 filetes de pechuga de pollo.
  • 1 aguacate maduro.
  • 80 g de queso maduro fuerte de oveja.
  • ½ cebolla grande o una mediana.
  • ½ pimiento rojo.
  • 1 puñado de nueces peladas.
  • 1 puñado de uvas pasas moscatel.
  • ½ lima.
  • ½ jalapeño fresco o en escabeche.
  • 1 cucharadita de ajo liofilizado.
  • 1 cucharadita de ajo en polvo.
  • 1 chorrito de tabasco.
  • ¼ de cucharadita de estragón seco.
  • Aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.

El camino a la perdición

  1. Lavamos el pimiento, pelamos la cebolla y picamos ambos en una juliana fina. Incorporamos ambos a una sartén amplia con un par de cucharadas de aceite de oliva bien caliente y dejamos que se vayan haciendo despacito a fuego medio-bajo con una pizca de sal, ajo en polvo y pimienta recién molida.
  2. Exprimimos la media lima y reservamos el zumo en un bol o en un plato hondo.
  3. Cortamos los filetes de pollo en tiras de entre medio y un centímetro de ancho. Para este tipo de preparación viene bien hacerlo «a contraveta» para que el pollo se deshaga más fácilmente al morder el taco. Una vez cortado, lo añadimos al bol con el zumo de lima y removemos para que vaya marinando.
  4. Condimentamos el pollo con una pizca de sal, el estragón y un par de vueltas generosas del molinillo de pimientas (negra o mezcladas).
  5. Picamos el jalapeño muy muy fino. Cuando la cebolla empiece a abandonar el tono transparente y empiece a dorarse, añadimos a la sartén el jalapeño, las pasas, el puñado de nueces trituradas un poco con la mano, y el chorrito de tabasco al gusto. Removemos bien y dejamos que se cocine a fuego medio-bajo otro par de minutos.
  6. Pelamos el aguacate y lo cortamos en rodajas finas. Retiramos también la corteza del queso y lo rallamos con un rallador grueso. Reservamos ambos ingredientes para montar los tacos directamente ya en la mesa.
  7. Incorporamos el pollo con el jugo de lima a la sartén y dejamos que se vaya haciendo sin subir el fuego. El tiempo que tarde el pollo en estar listo será el que tengamos para preparar las tortillas de maíz y comerlas calentitas y recién hechas siguiendo la receta de Directo al paladar.
  8. Cuando vayamos a echar a la sartén la última tortilla, añadimos el ajo liofilizado al relleno de pollo. Mezclamos bien y apagamos el fuego.
  9. Servimos sobre cada tortilla un puñadito de queso rallado, un par de rodajas de aguacate y una o dos cucharadas de relleno, según nos guste y según sea el tamaño de nuestras tortillas. ¡Y a disfrutar!

El truco final

Las tortillas están mucho más ricas si las coméis recién hechas y aún calientes. Para conservarlas así mientras voy preparando el resto en una única sartén, lo que hago es disponerlas sobre un plato envueltas en un trapo bien cerrado. El paño conserva suficientemente el calor y solo hay que ir abriéndolo para sacar las tortillas que os vayan haciendo falta.

La receta, como todas, está sujeta a infinitas variaciones: podéis sustituir el jalapeño por una guindilla tradicional; la lima, por limón; las pasas, por orejones; las nueces, por anacardos; el pollo, por pavo… También podéis jugar con diferentes tipos de verduras, o reemplazar las tortillas de maíz por su equivalente de trigo, o incluso por arepas. Añadirles un poco de cilantro fresco picado en el momento de montar el taco le viene también que ni pintado.

Las posibilidades de este tipo de preparación son infinitas. Eso sí, la clave es mantener esa combinación de elementos muy ácidos (la lima), muy picantes (el jalapeño y el tabasco) y muy dulces (la cebolla y el pimiento bien pochaditos y las pasas).

¡Que aproveche!

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