Helado de picotas, melocotón y plátano con crepes de espelta integral

Las recetas son para el verano

Si el verano pasado en casa fue el de los polos (de plátano y cacao, de sandía, de mango o de salmorejo, entre otros), el de 2017 ha sido el de los helados de fruta. Esta vez los hemos presentado en casa como algo puntual: el desayuno de uno de los pocos sábados que teníamos despejados para disfrutar los tres juntos en la cocina, una merienda sorpresa en alguno de esos días de San Porquesí… Casualidad o no, nos hemos librado de los berrinches que ya vivimos el año pasado cuando a nuestra hija se le antojaba tomar helado de postre y no quedaba ningún polo en el congelador.

A diferencia de algunos de los polos que elaborábamos el año pasado, los helados de esta segunda edición del verano cocinillas tienen como base única la fruta triturada. Prescindiendo del zumo y cambiando el orden de las elaboraciones conseguimos helados más cremosos en lugar de polos helados con la pulpa distribuida desigualmente. Solo necesitamos una cosa: fruta troceada congelada previamente.

Podemos congelar fruta a propósito o podemos aprovechar simplemente esas piezas que han madurado más de la cuenta y que es difícil comer al natural sin ponerse hecho un cristo. Hay que ver la velocidad a la que evolucionan los plátanos en el frutero con el calor de estos meses… En casa, los helados se han convertido en una receta más de aprovechamiento para que no se pierda nada.

Estos han sido nuestros preferidos del verano:

Helado de verano temprano

Si tratamos de hacer un consumo responsable, hacer cocina de aprovechamiento se queda a mitad de camino. Parte de la otra mitad podemos recorrerla tratando de comprar fruta de temporada en la medida de lo posible. Para este helado combinamos fruta de verano (el melocotón) con las últimas cerezas de la temporada primaveral. Una vez en pleno estío tendremos que buscar alternativas a la cereza, pero son muchas las frutas que combinan a la perfección para este tipo de elaboraciones, especialmente si las unimos a alguna que aporte la textura cremosa de, por ejemplo, el plátano.

La lista de la compra

  • 3 buenos puñados de cerezas picotas bien maduras.
  • 2 plátanos maduros.
  • 1 melocotón amarillo maduro.
  • 1 cucharada de semillas de amapola.
  • Aroma de almendras de repostería.

El camino a la perdición

  1. Lavamos bien las cerezas y con una buena puntilla las partimos por la mitad y las deshuesamos.
  2. Pelamos los plátanos y los cortamos en rodajas de un par de centímetros. Pelamos igualmente el melocotón y lo troceamos.
  3. Ponemos toda la fruta troceada en un recipiente que podamos meter en el congelador, añadimos las semillas de amapola y rematamos con cuatro gotas de aroma de almendras.
  4. Removemos un poco para que se mezcle todo, cerramos bien para que el helado no sepa a merluza con guisantes, y lo metemos al congelador.
  5. El día que lo vayamos a consumir, sacamos el tupper de la nevera un cuarto de hora antes y lo trituramos todo con una batidora de brazo hasta conseguir la textura deseada.

El truco final

Podéis consumir el helado como más os guste, pero con unas crepes calentitas recién hechas tenéis un desayuno de los de empezar el día por todo lo alto.

Batido helado de plátano

En casa nos chifla el plátano. Cada uno lo prefiere en un punto distinto de maduración, pero nos gusta tenerlos siempre en casa porque es una fruta muy socorrida a la hora de merendar algo fácil y rápido. Gracias a nuestra genial funda, además, podemos llevar siempre uno con nosotros para el almuerzo o la fruta de media tarde que suele comer la pequeña de la casa.

Pero, ay, en verano… En verano compramos los plátanos casi de uno en uno. Si alguna vez nos llevamos un buen racimo a casa, lo más habitual es que los dos o tres últimos estén ya para untar con cucharilla. ¿Qué hacemos con ellos entonces? Desde luego no tirarlos, por mucho asco que le dé un plátano espachurrado a la gente. ¡Se pueden comer de muchas maneras!

La lista de la compra

  • 1 plátano bien maduro, de los que ya han cambiado de color incluso por dentro.
  • 1 vaso pequeño de leche.
  • Canela en polvo.

El camino a la perdición

  1. Pelamos el plátano y lo cortamos en rodajas.
  2. Lo ponemos en un tupper pequeño y lo congelamos.
  3. Cuando vayamos a tomar el batido, ponemos el plátano y la leche en el vaso de la batidora. Espolvoreamos con un poquito de canela y batimos.
  4. Podemos decorar con canela por encima si nos gusta mucho, o dejarlo así. Si preferimos una textura más líquida y menos de helado, es cuestión simplemente de ir añadiendo más leche hasta alcanzar el punto deseado.

El truco final

Es habitual que muchos batidos lleven azúcar añadido. En este caso el plátano maduro cumple sobradamente la función de edulcorante. De hecho, es junto con los dátiles rehidratados una de las alternativas que utilizamos en casa para endulzar postres de manera un poco más sana.

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2 comentarios sobre “Las recetas son para el verano”

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