Dependencia

Dependencia

La semana pasada se dieron a conocer los resultados del último análisis del Observatorio de la Dependencia acerca de la situación en que se encuentra la aplicación de dicha ley en España. Como era de esperar, las cifras son nefastas. Como es habitual, también, los comentarios del artículo que enlazo al comienzo son extremistas y están plagados de troles que presumen de actitudes racistas y, en este caso y para variar, gerontofóbicas.

Con todo, la publicación de los datos del Observatorio en los medios de comunicación estuvo en general teñida de pesimismo y tono crítico. Puede que el Gobierno que dio luz verde a la aprobación de una ley semejante pecara de inocente pensando que sus sucesores estarían dispuestos a dotar de la financiación necesaria a las medidas que contempla. Sin embargo, la percepción general de buena parte de la población es que es lamentable que personas que necesitan una ayuda reconocida por nuestra propia legislación estén muriendo diariamente por decenas sin haber visto satisfechos sus derechos.

«Grado III de gran dependencia: cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades de la vida diaria (ABVD) varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal.»

Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia
Título I – El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia |
Capítulo III – La dependencia y su valoración |
Artículo 26 – Grados de dependencia.

Todo esto viene al hilo de una reflexión breve que me gustaría dejar hoy. Corro el riesgo de repetirme pero, como el balón es mío y hago lo que quiero, allá va. ¿Acaso no son los niños pequeños por definición los seres humanos más dependientes que existen? Todos los recién nacidos encajan en la definición del grado III de dependencia que describe a los «grandes dependientes». Con una particularidad: son los únicos cuyo grado de dependencia va reduciéndose conforme pasa el tiempo.

Entonces ¿por qué esa diferencia de percepción social? Mientras la opinión pública y publicada contempla con consternación la pésima situación de los mayores dependientes, muchas voces ignoran deliberadamente la dependencia que un bebé tiene de sus padres, tildando incluso de vagos y maleantes a quienes tratamos de satisfacer sus necesidades sacrificando para ello parte de nuestra vertiente más directamente productiva.

No quiero decir con ello que debamos aplicar dicha ley ni una similar al caso de los padres y madres que optan por dedicarse al cuidado de sus hijos. Simplemente me gustaría dejar constancia una vez más del diferente trato que dispensamos a los niños pequeños, cuyas necesidades como personas son una vez tras otra obviadas por gran parte de la sociedad e incluso por las Administraciones. Quizá sea una muestra más del egoísmo y el individualismo de los que hablaba la semana pasada. Quizá, solo quizá, sea que olvidamos demasiado rápido que también nosotros fuimos niños, que también nosotros dependimos por completo de lo que otros quisieran hacer por nosotros. A lo mejor, no lo sé, sea que preferimos concentrarnos egoístamente en el futuro que nos espera, en la vejez que todos creemos que llegaremos a vivir.

Termino con una recomendación. Me gustó leer esta entrada del blog «Cosas que (me) pasan» que se ha compartido mucho esta semana a través de las redes sociales. Con muchas mejores maneras y a salvo de los malos modos que asolan los comentarios de los medios digitales, ha generado un hilo de conversación muy interesante sobre el tema. Si le dedicáis un rato, veréis que las posiciones extremas se fundamentan en sistemas morales y de principios completamente contrapuestos. Entre unas y otras, no obstante, hay un amplio abanico de tonos grises entre los cuales debería estar la solución. Difícil, ¿eh?

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10 thoughts on “Dependencia”

  1. Ya sabía yo que esta entrada me iba a encantar. Nunca me había parado a pensar en esto y no puedo estar más de acuerdo. Al final vivimos en una.sociedad para la que los bebés, niños y mayores molestan. Hay que derivar sus cuidados para seguir produciendo… y si quieres cuidar, eres insensato.

    Hoy pensaba mucho en esto de los permisos iguales e intransferibles y le veo una gran.relación con todo esto de los cuidados. Al final todo es el reflejo de lo que somos… una sociedad egoísta e individualista. Con mucho disfraz de progre también.

    En fin. Que me encanta como escribes 🙂 Beso enorme.

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    1. Yo últimamente lo veo tan claro que no sé si me estoy volviendo loco, si soy un asocial, un antisistema o qué. Hace poco me preguntaba sorprendido un amigo cómo podíamos sobrevivir los tres conmigo de excedencia. No se concibe que se pueda vivir de otra manera que no sea con toda la familia produciendo. ¿Cómo hemos llegado a que todo se dé la vuelta de esta manera?

      Un besote, amiga.

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      1. Pues se sobrevive con mucho esfuerzo, ¿verdad? Pero lo estáis haciendo fenomenal, sois un ejemplo a seguir y unos padres a los que admirar. Si ser antisistema es esto, me apunto. Love and peace 🙂

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  2. Ah! La famosa ley de dependencia… Dicen por ahí que algunas personas llegan a cobrarla. Mi familia, sin embargo, no sé si tendrá tanta suerte. Mis hijos mellizos, por prematuros, son dependientes, pero todavía no he visto un duro (nacieron hace 9 meses). Han pasado de grado III a grado II. Y en unos meses se corregirá, afortunadamente, su dependencia. Pero hete aquí lo bueno: la ley no tiene efecto retroactivo, esto es, que si se esperan lo suficiente, la administración no tendrá que pagarnos absolutamente nada. ¿A que se lo tienen muy bien montado?

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    1. Pues fíjate que, aunque la idea subyace en la entrada, nunca me había planteado que un bebé dependiente dejara legalmente de serlo con el paso del tiempo. Mi argumentación era más una comparación teórica que otra cosa.

      Es un lamentable caso más. Nos puede hervir la sangre cuando personas o partidos corruptos juegan con lo que es de todos, o cuando una empresa estafadora engaña a sus clientes, pero esto ya… Que la Administración Pública sea la que directamente se pase por el arco del triunfo la ley, aun cuando estemos hablando de la vida y de la calidad de vida de personas que requieren de todos nuestros cuidados es algo demencial.

      Al menos en vuestro caso tenéis la «suerte» (con todas las comillas del mundo) de que vuestros hijos vayan a salir del ámbito de reconocimiento de la ley porque su salud irá mejorando a medida que crezcan. Para la mayor parte de los dependientes, los mayores y enfermos, la única salida es con los pies por delante.

      Siento mucho lo que os estáis encontrando porque seguramente no pueda ni hacerme una idea de la frustración que debéis de sentir. Mucho ánimo con la situación y espero que poco a poco todo se vaya normalizando y disfrutéis mucho de esos mellizos.

      ¡Gracias por tu aportación!

      Le gusta a 1 persona

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