El monstruo de colores

«El monstruo de colores»

Hace unos días os contaba cómo habían llegado a nuestra pequeña biblioteca particular dos libros «monstruosos» que le encantan a la lectora más joven de esta casa. El «Monstruo rosa» llegó de la mano de un colega de profesión: «El monstruo de colores», de la editorial Flamboyant. Por la edad del público objetivo, seguimos disfrutando de libros con poco texto pero ricos en ilustraciones de las que cuentan infinitas historias.

La del monstruo de colores nos permite acercar a los más pequeños al vocabulario básico de las emociones. Habíamos visto antes de encontrarnos con él otros volúmenes más complejos que nos parecían demasiado avanzados para la etapa en la que nos hallamos, así que cuando lo ojeamos por encima en la librería, enseguida nos dimos cuenta de que éste sí era el adecuado.

Además de las emociones más básicas, el libro nos ayuda a repasar los primeros colores, un tema con el que vamos progresando cada día en nuestros paseos matutinos y vespertinos. Caminar junto a hileras interminables de coches de todos los colores es un ejercicio sanísimo para contarle a nuestra gusanita de forma natural cómo son el blanco, o el verde y el rojo con los que se vuelve loca en cada semáforo.

Hasta ahora, nuestro acercamiento más exitoso al mundo de las emociones lo habíamos encontrado gracias a Rafael Amargo —vaya desde aquí nuestro agradecimiento—. Un día esperando en el andén de alguna bochornosa estación del metro de Madrid me fijé en el cartel de su último espectáculo. El artista aparece de rodillas, hundido en una pose miserable mientras se sujeta la cabeza con una mano. Ese fue el día que nuestra hija aprendió lo que es estar triste y, para todos en casa, Rafael Amargo pasó a llamarse «el señor triste». Desde entonces, relaciona las imágenes de tristeza y llanto con la emoción correspondiente y ya nos ha sorprendido en alguna ocasión diciéndonos lo triste que está tal o cual animal en algún otro de sus cuentos.

Rafael Amargo, «el señor triste»
Rafael Amargo, alias «el señor triste»

Con el resto de emociones todavía no tenemos las cosas tan claras. La única que expresa de forma habitual es la del miedo, que también aparece identificada en este cuento de la ilustradora Anna Llenas. Coincide su llegada a casa con una etapa miedosa de nuestra hija, así que es habitual que cuando algún ruido o la presencia de algún extraño la asustan se agarre a nuestra pierna pidiendo «¡papá, apa!» —«¡papá, aúpa!»— porque «teo mío» —«tengo miedo»—.

Para completar el círculo de actividades domésticas que giran en torno a este colorido cuento, a mamá se le ocurrió preparar en un momento unos cuantos de los mismos círculos coloreados de cartón que forman parte del fondo de algunas de sus páginas. A nuestra chiquitina le chifló ayudar a mamá a pintarlos con su flamante juego de pinturas de cera recién estrenado. Pasada la emoción inicial ya no les hace tanto caso, pero se lo pasa pipa poniéndose un círculo pegado a la planta de cada pie y caminando descalza por toda la casa con sus originales zapatos de cartón. Imaginación al poder.

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4 comentarios sobre “«El monstruo de colores»”

    1. Jajaja, bueno, es que no se puede tener todo. Pero sí que es cierto que es raro con la pedazo de biblioteca que tenéis para Mara, jajaja. Igual ya empieza a quedársele un poco pequeño éste de todas maneras, así que ya no pasa nada 😉

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