#yoviajoseguro a contramarcha

A contramarcha #yoviajoseguro

Hoy me toca una entrada peliaguda. Forma parte de la campaña que, con motivo de la Semana Europea de la Movilidad, ponen en marcha desde Ni un peque más en peligro para concienciar sobre la diferencia vital entre los sistemas de retención infantil (SRI) a contramarcha y los que más acostumbramos a ver en nuestro país a favor de la marcha. Y digo que es peliaguda porque en este, como en tantos otros asuntos del mundo paternal / maternal, es difícil defender una opción sin hacer que los partidarios o usuarios de la alternativa se sientan ofendidos o atacados.

Esta entrada no va de quién es mejor padre. No se trata de menospreciar ni atacar. No se buscan culpables ni ganadores del premio al «Padre del año». No. Se trata de informar para salvar vidas. En concreto, esas vidas que a los padres son las que más nos importan: las de nuestros hijos.

No somos perfectos

Hace unos días me encontré por casualidad con este texto de Una mamá a contracorriente. Con independencia del resto del artículo, me gustó especialmente el punto en el que reconoce que, como madre…

«[…] No tengo miedo a informarme, no tengo miedo a descubrir que he estado haciendo algo mal o a afrontar una materia totalmente desconocida que nadie sabe dónde me llevará.»

Porque por mucho que nos esforcemos, nunca seremos perfectos. Lo hacemos lo mejor que podemos, pero todos los padres la cagamos en un momento u otro. Y descubrir que se pueden hacer las cosas de otra forma debería ser enriquecedor, en lugar de sumergirnos en esa especie de amargura y actitud defensiva que a menudo adoptamos cuando sentimos que la mirada juzgadora de los demás escruta nuestras decisiones.

Mamá y yo también nos equivocamos y durante los primeros meses de vida de nuestra hija nos conformamos con el sistema de retención que habíamos heredado junto con el capazo y la silla de paseo. ¿Nos convierte eso en malos padres? Habrá quien diga que sí, pero yo diría que, sobre todo, nos convertía en unos padres inconscientes y desinformados. Inconscientes del riesgo que corríamos y desinformados de cuáles eran las diferencias abismales entre nuestro viejo «huevito» y los modernos SRI que han ido llegando a nuestros coches desde que aquel saliera de fábrica hace ya algunos años.

Consumidores desinformados

Si hubiéramos comprado un grupo 0 nuevo podríamos habernos informado mejor, seguro, pero tampoco es improbable que nos hubiéramos dejado guiar por un mercado y unos comercios que en nuestro país se decantan de forma muy mayoritaria por los SRI a favor de la marcha. Como consumidores nos fiamos y nos despreocupamos. Nuestro estilo de vida acelerado nos impide informarnos en profundidad de lo que hay detrás de los productos que compramos y no es raro escuchar opiniones conformistas del estilo de «si lo venden, será porque es bueno».

El papel de las autoridades y los organismos oficiales es también determinante. Cuanto más informados estamos, más conscientes somos de que los sellos y certificados de calidad pueden estar vacíos de significado real. No hay más que ver cómo las estanterías de los supermercados se pueblan de pegatinas que con el lema «producto ecológico» o «producto colaborador de la AEPED» tratan de convencernos de supuestas ventajas para nuestra salud que, en buena parte de los casos, apenas tienen visos de realidad.

Lo mismo sucede en el caso de los SRI, cuyos procesos de certificación apenas prestan atención a la eficacia de las sillas en caso de accidente. Su seguridad es tan solo un parámetro más en unas comparativas que miden decenas de variables más, poniendo la seguridad de nuestros hijos al mismo nivel que la calidad de los tejidos o la facilidad con que se abrocha el cinturón. ¿No resulta ridículo? Son infinidad los vídeos, documentales y entrevistas que denuncian esta situación y esta flagrante falta de compromiso por parte de las autoridades públicas. Podéis informaros mejor de los detalles en páginas como la mencionada Ni un peque más en peligro, o en este excelente y completísimo artículo de Esto no es como me lo contaron. Son algunos de los recursos gracias a los cuales nosotros nos concienciamos de la importancia de viajar a contramarcha. También en este artículo de El Mundo profundizan en la materia a raíz del caso del pequeño Gabriel, uno de los casos que dio pie al nacimiento de la iniciativa Ni un peque más en peligro.

Nosotros elegimos

Insisto: esto no es una competición por ver quién es mejor padre o quién compra para su hijo la mejor silla para el coche. En general, no hay ningún motivo que justifique preferir de entrada un SRI a favor de la marcha. Entonces, ¿por qué lo hacemos? Es absurda esta falta de información pero, si no son los fabricantes los que se deciden a optar por este sistema, deberá ser la demanda del mercado la que haga que cambien de opinión. Se trata de que los padres pueden elegir por las razones adecuadas y que nadie huya de la contramarcha por los motivos equivocados.

No hagáis caso de los prejuicios del vecino. Es bien posible que, como a nosotros, haya quien os insista con cansina pesadez en que vuestros hijos viajarán más cómodos mirando hacia delante. Si, como nuestra hija, los vuestros tampoco van a gusto en el coche durante los primeros meses o incluso años, tendremos que adaptarnos a su ritmo en la medida de lo posible. Nosotros optamos por viajar menos en coche y, después de algunos meses, la mejora ha sido sustancial. Desde luego, nadie quiere que sus desplazamientos en coche se conviertan en una coral de gritos pero mucho menos querremos arrepentirnos de no haber valorado suficientemente la importancia del SRI elegido.

Como en tantas otras cosas, también en esto vamos a la zaga del resto de Europa. La siniestralidad en nuestro país mejora poco a poco pero ¿por qué no darle el empujón definitivo para reducir a 0 la que se refiere a los niños?

Informaos, por favor. Les va la vida en ello.

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5 thoughts on “A contramarcha #yoviajoseguro”

  1. Si quieres te cuento la odisea (fallida) de la búsqueda de un SRI a contramarcha en tu Burgos de origen. De vergüenza por la falta de información, el pésimo e incompleto asesoramiento (a nadie se le ocurrió preguntarnos las características de nuestro vehículo, por poner un ejemplo) y sobre todo por esas miraditas tipo “qué daño ha hecho Internet, ya están aquí los modernos”.
    Al final nos desplazamos a Las Rozas (Madrid) donde compramos una silla muy segura y ¡atención! igual de precio que muchos de los modelos a favor de la marcha que nos ofrecían. Y lo más importante, probaron que la silla se adaptara tanto a nuestro coche como al peque. Por descontado salimos de allí con todo bien instalado y muy satisfechos con la compra. La pena es que tuvimos que hacer un viaje de más de 5 horas (entre ida y vuelta) para conseguir nuestro objetivo con un bebé de 11 meses y sabemos que más padres de nuestro entorno no están dispuestos a hacer ese “esfuerzo” porque les parece innecesario.
    Como consumidores nos fiamos pero al final la responsabilidad de lo que compramos es exclusivamente nuestra. ¿Por qué nos molestamos más en investigar cuál es la tarifa de telefonía más barata?
    Nosotros no hacemos grandes viajes pero por ciudad sí nos movemos y es importante concienciar sobre la importancia de utilizar un sistema lo suficientemente seguro en desplazamientos cortos. De hecho los abuelos sugirieron en su momento comprar una sillita en el centro comercial para su coche y con firmeza (y cierto enfado) les conminé a usar nuestro vehículo para cualquier cosa que implique transportar al nieto. La seguridad es lo primero y a mí no me importa prescindir del coche particular si mi hijo lo necesita.

    Uf, qué largo me ha quedado. Debe ser que en esta ciudad la verborrea viene de serie 😉

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    1. ¡Hola, Estrella!

      Pues sí, es una de las —¿pocas?— cosas buenas que tiene nuestra vida en la gran ciudad: que nos ahorramos alguna que otra mirada (no todas) de las de «ya están aquí los modernos». Me encanta tu descripción, jajaja.

      Me imagino que en Burgos tiene que ser complicadísimo encontrar una silla así. Sin que tenga en realidad nada que ver, supongo que no menos difícil que encontrar buenas mochilas ergonómicas de porteo o cunas de colecho. Ha llegado a mis oídos el rumor de que ha abierto una nueva tienda de puericultura en Severo Ochoa que puede que tenga algo más de género de ese «de modernos».

      Volviendo al tema de las sillas, la verdad es que no deja de asombrarme la falta de información. Me niego a sospechar que haya algún tipo de interés oculto, económico o comercial, detrás, ¿pero no es increíble? No me parece que el de los SRI sea un mundo con una variedad inabarcable de productos. Cualquiera que trabaje vendiendo ese tipo de sistemas debería tener al menos conocimiento de lo que existe en el mercado y de las ventajas de cada cosa, ¿no?

      En fin. Totalmente de acuerdo contigo: nos volvemos locos buscando en Xataka comparativas de móviles de última generación y no le dedicamos ni un minuto a informarnos sobre la silla que mejor puede proteger la vida de nuestros hijos. Somos un caso digno de estudio.

      ¡Muchas gracias por tu comentario y que haga muchos kilómetros esa silla!

      P.D.: vaya respuesta. Va a ser cierto lo de la verborrea 😉

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