¿Salimos a comer?

Incluso si no fuera una necesidad biológica básica, comer sería una de mis actividades favoritas. No tengo un paladar especialmente exquisito pero me gusta probar de todo y en casa nos encanta salir a comer, siempre dentro de un orden presupuestario razonable. Los primeros meses de paternidad vinieron acompañados de una cierta reducción en el número de salidas. Las cenas fuera de casa estaban prohibidas si no queríamos desatar el Apocalipsis en la Tierra a la hora de volver a casa, así que nos limitábamos a comer por ahí a mediodía.

Durante un tiempo intentábamos buscar restaurantes que fueran adecuados para niños, huyendo de la comida rápida y tratando de encontrar siempre una trona a nuestra disposición. Con el paso de los meses hemos ido descubriendo que el concepto de restaurante familiar o local baby-friendly no es entendido igual por todas las partes, así que cada vez nos limitamos menos en ese sentido y acudimos a restaurantes «normales» aunque tengamos que apañarnos como sea para que la niña esté entretenida y pueda sentarse a la mesa.

En general diría que no abundan los restaurantes pensados especialmente para familias con hijos pequeños, ni siquiera en una ciudad tan grande como Madrid. En alguna ocasión hemos encontrado propuestas que intentaban hacer un acercamiento a esa idea de negocio, pero el resultado no suele gustarnos. Muchas veces se entiende el ir a comer con niños con la idea de poder comer tranquilo sin los niños, que es justo todo lo contrario de lo que a nosotros nos gusta hacer. Hemos visto restaurantes que ofrecen un espacio separado para padres e hijos, con los clásicos menús infantiles de croquetas, calamares, patatas fritas y espaguetis para que los padres se queden con la tranquilidad de que los niños «algo habrán comido seguro». Nosotros lo que buscamos son lugares que piensen en el bienestar de la familia en su conjunto, donde podamos sentarnos todos a la misma mesa, compartir la misma comida y no sentir que nos miran mal si nos tenemos que levantar cada dos por tres a dar un paseo por el comedor con una niña que no puede aguantar una sentada de dos horas en una mesa de adultos.

Mientras recorríamos las profundidades de la montaña vizcaína en nuestra última escapada familiar nos encontramos por casualidad con un restaurante que nos llamó particularmente la atención en ese sentido, pero de manera positiva. Se trata del Huri Barrena, un pequeño local en el pueblo de Otxandio, cerca de donde nos alojábamos. Nos costó tres intentos conseguir mesa para comer. No dan cenas de lunes a jueves y los días festivos y fines de semana debe de estar siempre hasta arriba. Y no me extraña.

El libro de visitas que tienen disponible junto a la barra rebosa opiniones agradecidas acerca de una comida fabulosa y un trato atentísimo, pero a nosotros nos gustaría destacar otro aspecto de nuestra experiencia allí. Desde que entramos por la puerta trataron a nuestra hija como a una comensal más, atendiendo obviamente las necesidades particulares de una niña pequeñita, pero prestándole siempre tanta atención como a cualquiera de nosotros. Nos preguntaron directamente si queríamos usar una trona —con su edad y tamaño ya hay casos en los que podría sentarse en una silla normal— y le pusieron plato, vaso y cubierto directamente, cosa que creo es la primera vez que nos pasa.

Gracias a lo exitosa que ha resultado nuestra experiencia con el baby led weaning, nuestra hija come prácticamente de todo y por su cuenta. Entiendo que la mayoría de la gente no esté acostumbrada a ver a una niña tan pequeña devorar un trozo de rabo de toro o un buen plato de alubias pintas con morcilla, y supongo que es normal que siempre seamos nosotros los que tenemos que reclamar que le pongan plato, pan y cubierto como a los demás. Por eso nos sorprendió encontrarnos de pronto un restaurante en el que la tenían en cuenta desde el principio.

Aquel jueves contamos al menos otras tres familias con niños pequeños comiendo en el Huri Barrena. Compartían espacio con cuadrillas de obreros y grupos de amigos, y todos degustamos satisfechos un menú del día casero de principio a fin, riquísimo y por un precio casi ridículo. No es un restaurante para niños; es un restaurante que acostumbra a tratar con ellos y que sabe cómo hacerlo. No hace falta más. A nuestra hija le chiflaron las alubias del primer plato, devoró las anchoas a la plancha del segundo y se relamió con el yogur del postre que elegimos de entre la larga lista de deliciosos dulces hechos en casa que incluía el menú. Desde mi punto de vista, es así como aprenden a comer los niños, no apartándolos en una mesa separada con un menú especial que busque el éxito fácil y alejarlos de la mesa familiar. Ojalá sigamos encontrándonos muchos más lugares así.

Anuncios

2 thoughts on “¿Salimos a comer?”

  1. Un aplauso. Totalmente de acuerdo punto por punto. Me he quedado alucinada con lo de los “-“restaurantes que ofrecen un espacio separado para padres e hijos”. ¿En serio? Esto es algo que me planteaba en Planeta invisible. Por un lado me encanta el concepto pero por otro que estén ahí “encerrados” a parte no sé muy bien como entenderlo. E insisto en que el sitio me gusta pero no sé… Como bien dices lo ideal son esos locales en los que se tiene a los niños en cuenta sin más. A mi también me molesta a horrores cuando vamos a comer o cenar y no le ponen a Mara un planto y un cubierto. No lo puedo entender porque, además, muchas veces nos preguntan: ¿Cuántos sois? Y decimos claramente, somos ¡3! Pese a ello… Mesa montada para dos, y si no pedimos plato y demás, no lo traen.
    En nuestra escapada hemos dado con locales de uno y otro… ¡Qué rabia!
    Beso enorme ❤ ¿Cuándo nos vemos?

    Me gusta

    1. Lo de los restaurantes con separación lo encontramos precisamente buscando sitios pensados para ir con hijos.

      Fuimos al Mad Planet en la zona nueva de Delicias, que está llena de familias con niños y su idea está orientada a eso, a que los peques se queden en una sala aparte jugando a su aire y con un menú de comida rápida. Que oye, supongo que habrá mucha gente que prefiera comer tranquila con adultos mientras los niños se desfogan en otro sitio, pero no es lo que queremos nosotros normalmente. En Planeta Invisible por lo menos puedes entrar tú a jugar si quieres, jajaja.

      Entiendo que a nosotros no nos pongan aún cubierto para Lara porque es chiquitina, ¿pero a Mara? O_o Que además de ser un año mayor es muy alta y parece incluso mayor de lo que es.

      Y por último, pero precisamente lo más importante: ¡nos vemos cuando queráis! 🙂 Cualquier día es bueno para veros. ¿Mañana? Jajaja. No, en serio, cuando os venga bien arreglamos un plan ya mismo.

      ¡Un besote!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s