Zumo casero de sandía y jengibre

Zumo de sandía y jengibre

Cuando la gente del sur nos escucha a los castellanos hablar de nuestro pueblo no se hacen a la idea de lo que son los pueblos de las profundidades de Burgos. Nuestras aldeas de 10 habitantes —50 en verano, eso sí— nada tienen que ver con esos núcleos de varios miles de habitantes que abundan de Somosierra para abajo. Son pueblos en los que mueren carreteras comarcales sin arcén ni línea alguna que pisar en un adelantamiento ilegal, en los que las moscas se fríen de calor sobre el trigo en verano y las ovejas se ponen bufanda de lana en invierno. Son pueblos en los que no pasa nada, ni el tiempo.

Por eso tengo que reconocer que he tenido mucha suerte en el sorteo que decidió qué aldea me acogería por la vía política. En un pueblo con más animales que habitantes humanos, aldea sin un solo local comercial, un alcalde de los que no abundan se esfuerza desde hace años por situar su nombre en el mapa. Y lo hace organizando todo tipo de eventos: agrícolas, culturales, festivos… como el taller de cocina vegetariana al que nos apuntamos el verano pasado. Allí aprendimos la receta que os traigo hoy, de la mano de una cocinera que trabaja en uno de los escasos restaurantes vegetarianos que se pueden encontrar en Burgos. No puede ser más sencilla, y es ideal para los veranos abrasadores que nos visitan cada año entre mayo y septiembre en Madrid.

Si no sois amigos del jengibre, animaos a probarla igualmente. A mamá tampoco le gusta nada comerlo tal cual y, sin embargo, este refresco casero le encanta. Podéis ir jugando con la cantidad que añadís hasta encontrar el toque perfecto que os guste.

La lista de la compra

  • Sandía. Es importante que tenga buen color y esa textura esponjosa que tanto gusta. Tened en cuenta que es el ingrediente principal del zumo, así que no conviene arriesgar con una sandía sosa y blanquecina. Nosotros utilizamos ½ kilo de carne para las dos copas que veis en la foto (pesada ya sin la corteza). Podéis variar la cantidad a vuestro gusto, pero veréis que se reduce muchísimo el volumen al batir.
  • Jengibre natural. Con un trozo de unos 3 centímetros es más que suficiente para un par de zumos, a menos que os guste mucho el sabor y queráis darle más intensidad.

El camino a la perdición

  1. Cortamos la sandía en trozos grandes y los ponemos en un vaso de batidora de tamaño adecuado.
  2. Cogemos el trozo de jengibre que vayamos a utilizar y lo rallamos. Tomamos la ralladura resultante en el puño y la estrujamos bien sobre el vaso de batidora. Veréis que sale exprimida una cantidad sorprendente de zumo. El jengibre es muy jugoso pero también tiene una fibra muy dura, por lo que utilizaremos únicamente el zumo para evitar encontrar hebras incómodas en la boca.
  3. Batimos todo bien hasta que quede completamente líquido, dejamos que se enfríe un rato en la nevera y ¡a refrescarnos!

El truco final

Terminaré con varios «briconsejos»:

  • Es un refresco que gusta más frío que templado, así que es buena idea utilizar una sandía que haya estado en el frigorífico e, incluso así, dejar enfriar el zumo un rato antes de consumirlo si veis que le falta un poco.
  • Como no es un ingrediente muy habitual en las cocinas españolas, podéis congelar el jengibre sin ningún problema. Nosotros lo troceamos en piezas de 3 ó 4 centímetros y son las que vamos sacando de la bolsa a medida que las vamos necesitando. No hace falta descongelarlo para rallarlo en esta receta, así que podemos improvisarla perfectamente cualquier día si tenemos una pequeña reserva en el congelador.
  • Si utilizáis lentillas, intentad no ponéroslas justo después de haber manipulado jengibre con las manos desnudas aunque os las hayáis lavado. Pica. Esto también es aplicable a la cebolla y el ajo. Vuestros ojos os lo agradecerán.
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5 thoughts on “Zumo de sandía y jengibre”

  1. ¡Por favor! Qué genial 😀 Primero, tengo que decir que no salgo de mi asombro con el alcalde. ¿Taller de cocina vegana? Pero qué maravilla, de verdad. ¿Y eso en una aldea tan pequeña? Hay que emigrar allí ya.
    Voy a darle una oportunidad al jengibre y me voy poner manos a la obra esta semana con este refresco que creo que sobre todo a Adrián le va a encantar. Y muy fan de los consejos finales porque no tenía ni idea de qué hacer con el jengibre que me sobrara 🙂 Besazo enorme.

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    1. Lo del alcalde es una cosa alucinante. El año pasado hubo eventos todo el verano: el taller de cocina, clases de yoga, conciertos nocturnos en los riscos que hay en las montañas al lado del pueblo, instalaciones artísticas en el cementerio, la iglesia y casas viejas que estaban medio abandonadas… También ha montado una feria anual de la trufa, ha puesto WiFi gratuito en la plaza y, lo último y lo más flipante de todo, esto: http://burgosconecta.es/2016/06/10/quintanalara-inaugura-su-punto-de-bookcrossing-con-10-600-ejemplares/. Lo inauguraron el fin de semana pasado, si no me equivoco.

      Si conseguimos engañaros para venir a Burgos un fin de semana este verano, seguro que a Vanesa le hace ilusión llevaros al pueblo y que su padre ase unas chuletas, jajaja.

      Y volviendo a la receta, yo creo que el jengibre solo lo utilizamos para las cosas que aprendimos en aquel taller, jajaja, que básicamente fue este zumo y lentejas con jengibre. Como le guste a Adrián y a ti no… se acaba el mundo, jajaja.

      ¡Un besote!

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