Rompe la cadena

Rompe la cadena

Uno de mis espacios radiofónicos preferidos de la semana es el concurso de relatos en cadena que cada lunes por la tarde encuentra su hueco en la sección literaria de La Ventana que Carles Francino dirige en la cadena SER. Es algo tan sencillo como un concurso de microrrelatos, con la particularidad de que las propuestas de cada semana deben utilizar como frase de apertura aquella que cerrara el relato ganador del lunes previo. Paradójicamente, nunca he sido lector habitual de microrrelato y, sin embargo, me apasiona la profundidad que ocultan las 100 palabras de los tres finalistas que cada semana compiten por un puesto en la fase final del concurso.

Ya lo he dicho en otras ocasiones: las palabras no son inocentes ni casuales. Como tampoco lo es la interpretación que nosotros hagamos de ellas. Y precisamente esa idea es la que me parece que refleja de manera brillante el relato con el que Raquel Lozano se impuso en una de las finales semanales de abril. La historia se titula «Cosas que hacer» y, como en todo buen microrrelato, hay tanto mensaje en lo que se obvia, lo que se calla, lo que se oculta, como en lo que cuenta. Quizá incluso más.

«Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar, de llevar al niño los lunes a inglés y los miércoles a natación. El jueves le ponen la vacuna y el viernes tiene revisión. No olvides regar las plantas ni sacar a Troylo a pasear antes de las 8 que si no, se lo hace encima. Recuerda que en mayo siempre se nos achucha el mes porque viene el seguro del coche y el tuyo de la caza. Haz verduras de vez en cuando, y pescado, que es más sano. Ah, compra lejía y frota con agua fría la sangre; es como sale mejor.»


«Cosas que hacer»
Raquel Lozano

Me encanta esta historia con sabor amargo y olor a muerte; me vuelve loco lo que no cuenta, lo que me obliga a imaginar… (enhorabuena, Raquel). Pero hoy no quiero quedarme con su valor literario, sino con la lección social que ya en el mismo programa en que se presentó salió a relucir. ¿Cuántos de quienes habéis leído el relato le habéis puesto voz de mujer? Yo lo escuché directamente en voz de una locutora durante la retransmisión; sin embargo, estoy seguro de que si hiciéramos el ejercicio por escrito, prescindiendo de la voz femenina, la mayor parte de los lectores atribuirían las palabras a una madre.

¿Hay algo en el tono que nos haga poner las palabras en boca de una mujer? ¿O se trata más bien de un contenido que lista ámbitos de la vida del hogar que os seguimos atribuyendo sistemáticamente a las mujeres? En mi opinión, se trata más bien de lo segundo. Mientras el resultado de este ejercicio no sea naturalmente equilibrado, mientras quede alguien que insista en encontrar razones en el relato para imaginarlo en los labios o la pluma de una mujer, será necesario seguir luchando. Hasta que nuestros hijos, mi hija, puedan crecer en una sociedad que no crea que llevar a los niños a inglés es cosa de mamá; que no centre en mamá las preocupaciones por las vacunas y la revisión del pediatra; que no defienda que la caza —nos guste o no como actividad— es cosa de hombres; que no entienda que el menú semanal es responsabilidad de ellas, será necesario seguir luchando.

Sigamos luchando, pues.

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7 comentarios sobre “Rompe la cadena”

  1. Ay, que desde que no cojo el coche me pierdo la sección. Y era una de mis citas favoritas de la semana, junto a los miércoles con Boyero, que también me lo pasaba genial. El microrreato es una auténtica maravilla, de verdad. Una delicia. Qué talento tiene la gente. Me fascina. Yo le he puesto voz femenina porque antes ya sabía que la ganadora se llamaba Raquel. Aunque es posible que me hubiese pasado igualmente sin saber el nombre. Triste realidad.

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    1. A mí me pasa al revés, que con mi nuevo horario ahora me pilla justo en el coche todos los lunes. Lo que me pierdo a cambio es el «Todo por la radio», que me hacía muchísima gracia también.

      La verdad es que la gente nunca deja de sorprenderte. Hay algunos microrrelatos que podría volver a escuchar una y mil veces.

      ¡Un abrazo, Adrián!

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  2. Amén. Poco más que añadir. Bueno sí, que me encantaba escuchar este programa a la vuelta del trabajo y ahora lo echo de menos. Era muy fan de Francino pero más aún de Benjamín Prado al que siempre me encanta escuchar 🙂

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    1. A mí la de Benjamín Prado es de las secciones que me dejan con un sabor agridulce… ¡porque no me da tiempo a leer tantos libros geniales como recomienda! Es parecido a lo que siento viendo programas de viajes; ya los he eliminado completamente porque me muero de la envidia, jajaja. Pero sí, esa y la Unidad de Vigilancia de Isaías Lafuente de los viernes son de las que más me han gustado siempre.

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