Tres canciones para no dormir

3 canciones para no dormir

Cuando me preguntan por la clase de música que me gusta suelo responder con un cómodo «de todo» que elude cualquier tipo de responsabilidad. No me lo creo ni yo. Me resulta imposible responder con un género o con cualquier explicación que trate de limitar el amplio abanico de lo que suelo escuchar, pero desde luego tengo mis gustos; raros, pero míos.

Lo que sí teníamos claro desde antes de ser papás es que, mientras pudiéramos evitarlo, en nuestra casa no entrarían las chillonas vocecitas de las canciones que el mercado califica como «infantiles». Era una medida desesperada en un afán inútil por conservar al menos parte de nuestra ya de por sí escasa cordura una vez que nuestra gusanita estuviera moneando por casa. Eso no significa que no le hayamos cantado los 5 lobitos, pero en la radio, en el ordenador o en el coche suenan todo tipo de temas de música «adulta». Y a ella le encantan. Al fin y al cabo, la música es una de esas cosas que esconden la clase de magia que las dota de la capacidad de hipnotizar a mayores y pequeños por igual, más allá de cualquier frontera y con independencia de nuestro bagaje cultural.

Con esta premisa, no debería habernos sorprendido que nuestra chiquitina demostrara cierta predilección por canciones de lo más variopinto. Lo que sí nos ha hecho siempre mucha gracia ha sido ir descubriendo cuáles eran sus elegidas en cada momento para caer rendida al ritmo de los bailes que nos regalábamos con ella en brazos. Hablo de «cada momento» porque lo que hace 6 meses la ayudaba a dormir no tiene necesariamente por qué funcionar ahora. Se cansa de escuchar siempre lo mismo, exactamente igual que vosotros y yo, así que tenemos que recurrir a las listas de reproducción más inverosímiles en busca del siguiente hallazgo que la deposite rítmicamente en brazos de Morfeo.

Y, como muestra, un botón: estas son tres de las canciones que mejor nos han funcionado para dormirla a lo largo de los últimos meses. Alguna, de hecho, ha tenido tanto éxito que incluso hemos conseguido que se durmiera con ella en el coche, un hecho insólito si tenemos en cuenta que podemos contar con los dedos de una mano las veces que ha sucedido así en nuestros desplazamientos por carretera. Veréis que las canciones no tienen absolutamente nada que ver unas con otras; se ve que a nuestra «peque» también le van las listas variadas. Cómo consigue conciliar en sueño con ellas… eso no me lo voy a explicar nunca.

1. «Una vaina loca» de Fuego

Sí, ya sé que los niños no deberían escuchar y ver reggaetón; estamos de acuerdo. No obstante, esta canción tiene una connotación especial para nosotros desde que descubrimos esta coreografía de Van Damme durante un fin de semana con amigos en una casa rural. Nos hizo tanta gracia que la dichosa vaina loca se convirtió en un imprescindible de nuestras fiestas juntos. Así es como un día se nos ocurrió bailarla con la gusanita en brazos y como, para nuestra sorpresa, descubrimos que su ritmo repetitivo era mágico para hacerle dormir. Nuestros amigos se morían.

Soy el primero al que no le gusta el contenido de este tipo de canciones, pero nos consolamos pensando que: 1) era muy pequeña y hace tiempo que ya no funciona y quedó descartada; 2) hasta nosotros tenemos dificultades para entender lo que dice la canción, así que damos por hecho que mucho menos se estará dando cuenta ella de las burradas que incluye. No somos perfectos.

2. «Ohne dich» de Rammstein

Mi relación con el idioma alemán siempre ha sido peculiar. Me empezó a interesar hace años, cuando me dio la venada de estudiar un nuevo idioma además del inglés. Como por aquel entonces ya era común que se introdujera el francés en las escuelas, decidí —ahora pienso que con mucha vista— que sería más útil optar por la lengua de la manida «locomotora de Europa». A partir de ahí, era simple cuestión de probabilidad que lo primero que conociera de la música alemana fueran estos Rammstein cuyo famoso «Du hast» sonaba de vez en cuando en los bares rockeros que frecuentábamos en mi juventud.

Si le cuentas a alguien que dormimos a nuestra hija con música de una banda de metal de la «Neue Deutsche Härte», no sería raro que lo segundo que hiciera fuera llamar a Servicios Sociales. Lo segundo, después de pensar que no es cierto, claro está. Pero sí, los alemanes no son tan duros como los pintan y tienen hasta baladas con mandolinas que gustan incluso a nuestra amiga la fan de Pablo Alborán. Si les dais una oportunidad, ya veréis que en el fondo son tan moñas como yo.

3. «You spin me round (like a record)» de Dead or alive

Pocas canciones tienen el poder de ponerme a bailar que desprende esta locura de tema. Para qué vamos a andarnos con introducciones progresivas si podemos empezar con el ánimo a tope desde el primer acorde. Se conocen casos de infarto de miocardio en personas que no prestaron atención al volumen de los altavoces antes de iniciar la reproducción de este vídeo. Os lo juro.

El caso es que su frenético ritmo parece obrar precisamente el efecto contrario en nuestra pequeña bailonga, lo que resulta, además, paradójico si tenemos en cuenta que es eso: una bailonga. Hasta tal punto es así que fue con esta canción con la que conseguí por fin que aceptara dormirse conmigo por la noche después de muchísimo tiempo reclamando a mamá en exclusiva. No sabéis la alegría que me dio, aunque tuviera que contenerme para no menearme demasiado con la canción y dar al traste con aquella pequeña victoria personal.

Y vosotros ¿qué les ponéis a vuestros peques para dormir? ¿Tienen también gustos estrafalarios como la nuestra o es que nos ha salido una hija tan loca como sus padres?

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3 thoughts on “3 canciones para no dormir”

  1. ¡Fan! Nosotros igual. ¡Qué raro! 😀 Mara se dormía al son de Pequeña Rock and Roll y Vidas Cruzadas de Quique González. Le encanta la música que ponemos en casa y yo me derrito cuando me acompaña con alguna canción de Bunbury… ¡Se las sabe y todo!
    Hemos bailado salsa con ella pero también nos lo hemos pasado pipa cantando el señor don gato 🙂 Pero en casa se escucha música.

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    1. Jajaja, qué mona, ya haciendo el acompañamiento y todo :D. A nosotros de momento solo nos acompaña con palmas y saltos, pero cualquier día se arranca a cantar también, jejeje. Veremos qué tema elige para dar el salto. Y mira, la del señor Don Gato nos la habíamos olvidado, jajaja; la tendremos que añadir al repertorio 🙂

      Mientras tanto, ¡que no falte la música en casa, claro que sí!

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