«Arrugas en la piel» en el ciclo «Rompiendo el cascarón»

«Arrugas en la piel»

Desde abril y hasta finales del próximo mes de mayo se celebra en el centro cultural Fernán Gómez la novena edición del ciclo de artes escénicas «Rompiendo el cascarón», orientado fundamentalmente al público más joven de la capital —pero joven, joven—. Como nuestra compleja rutina nocturna nos impidió disfrutar de la Noche de los Teatros madrileña, aprovechamos la mañana del sábado para descubrir este ciclo de la mano de unos amigos mucho más duchos que nosotros en la escena teatral de la ciudad. Seguro que el papá en prácticas no tarda en dejar una reseña en condiciones sobre la obra.

Ya os he contado en alguna ocasión cómo es mi particular relación con las artes escénicas, pero eso no impide que pueda disfrutar mucho de obras como esta «Arrugas en la piel» a la que asistimos. Me cuesta más el teatro convencional para adultos, no tanto así otras propuestas más innovadoras como las obras para bebés, que apelan más directamente a las sensaciones y prescinden de diálogos sesudos e interpretaciones histriónicas. Este tipo de teatro más cercano me llega; el primero… pues depende.

«Arrugas en la piel» recorre una vida, la de su protagonista, a través de las marcas que el paso del tiempo han imprimido en su piel. Y lo hace acompañando el relato con la suave voz de la actriz protagonista, la música en directo de una flauta travesera y un arpa, y el contacto directo que proponen a los niños con elementos vivos de la escenografía que les permiten «tocar» la obra. Unas frías gotas de agua salpicada o los pedacitos de fruta que de buena gana aceptaron todos cuando la representación iba camino de su ecuador los sorprendieron, y ayudaron a que se mantuvieran alerta para descubrir cuál sería el próximo elemento que se acercaría a acariciarles la carita.

El espectáculo tiene lugar en una sala pequeñita, perfecta para un grupo reducido de niños y papás sentados en círculo en el suelo alrededor del escenario. Los pequeños se lo pasaron en grande, siguiendo embelesados los movimientos de la única actriz de la obra, levantándose también de vez en cuando para explorar los objetos de los que esta se servía para relatar el origen de sus arrugas. En los 30 ó 40 minutos que duró la representación no hubo una sola protesta, señal inequívoca de lo entretenidos que estaban todos aquellos chiquitines de apenas un puñadito de años en el mejor de los casos.

Personalmente, creo que lo de menos fue la historia que servía de hilo conductor. La puesta en escena hipnotizó a todos por igual, con el delicioso acompañamiento en directo de las dos intérpretes y los suaves movimientos de la protagonista. Fue una delicia disfrutar de esa media hora de relajación y dejarse llevar por la melodía mientras admirábamos encantados las caritas y las travesuras de nuestras hijas. El azar quiso, además, que fuéramos a sentarnos junto al arpa que se alzaba majestuosa en uno de los laterales del escenario. Nunca había tenido una tan cerca, y me encantó descubrir su hermosa complejidad, el movimiento mecánico de los pedales y su efecto sobre las cuerdas que hábilmente pulsaba la arpista.

Podéis consultar toda la programación del ciclo en la página web del Fernán Gómez. Merece la pena acercarse al menos un día con los niños, sin duda.

 

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4 comentarios sobre “«Arrugas en la piel»”

  1. ¡Qué rápido! 🙂 El arpa fue lo más… Nunca la hubiera imaginado así. Y que encima interpretaran temazo de Yann Tiersen me acabó de ganar. La historia me pareció absolutamente preciosa; pero siempre me quedaba la sensación de si es demasiado para ellos y piensan qué demonios es esto. Sin embargo, te doy la razón: La historia fue lo de menos y que todo lo que acompañó a la misma fue perfecto. Me has hecho pensar que quizás tendemos a contar historias vacías muchas veces pensando que ellos “no se enteran” y hay que simplificar y realmente la magia está en otras muchas cosas o incluso captan muchísimo más de lo que creemos. De hecho, a Mara los cuentos que más le gustan son los de “mayores” 🙂

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    1. Es que no podía escribir después de Adrián, que es más profesional de esto y del teatro y me destroza, jajaja.

      Es verdad, el doble momento Yann Tiersen fue genial; qué preciosidad esas bandas sonoras :_).

      Yo estoy convencido de que es como dices: se enteran de mucho más de lo que creemos, pero me imagino que tiene que ser difícil encontrar el punto medio adecuado para niños de 0 a 5 años. En cualquier caso, visto el resultado, creo que en la obra del sábado acertaron de pleno, ¿no?

      ¡Qué bien que lo propusisteis!

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