Cómo cocinar al vapor sin una vaporera

Vapor sin vaporera

Lo más parecido a cocinar al vapor que hacíamos en casa en la era A.G. Antes de la Gusanita era aplicarle la técnica del «papillote» a algún pescado desprevenido que caía en nuestras manos. Sin embargo, su irrupción en nuestras vidas revolucionó incluso nuestra forma de cocinar, y lo que antes eran verduras blandurrias y sin personalidad cocidas en agua pasaron a convertirse en sus primas las del pueblo: consistentes, de vivos colores, «al dente», que dirían los diestros en la materia. Encontrar el punto exacto de dentera para que a mamá no le chirriara la mandíbula al masticarlas es ya otra historia.

El caso es que nunca habíamos tenido una vaporera. Por no tener, no teníamos ni conciencia de que semejante artilugio existiera. Tuvimos que ingeniárnoslas, pues, para conseguir un efecto parecido en aquellas escasas ocasiones en las que alguna de las recetas que aterrizaban en nuestro menú semanal requerían preparaciones al vapor. La técnica que voy a explicar hoy ha sido aplicada con éxito para la cocción de verduras y empanadillas chinas «shaomai» esas que sirven en vaporeras de bambú en los restaurantes orientales—. No me hago responsable de su utilización por vuestra parte en ningún otro caso.

«¿Y por qué no utilizas un estuche de vapor de silicona para microondas?» me preguntaréis con razón. Efectivamente, esos estuches cumplen perfectamente si lo que quieres es preparar unas verduritas al vapor. En cambio, si lo que pretendes es cocinar en casa esos bocaditos chinos que os comentaba antes, no es difícil que acabes carbonizándolos en el microondas si los introduces en uno de esos coloridos estuches blanditos. Cada uno come las cosas como quiere, pero a mí carbonizados me gustan menos.

Al lío, que me lío. ¿Cómo podemos cocinar algo al vapor sin una vaporera? Muy fácil. Necesitaremos una cazuela, una tapa de microondas y algún elemento que nos permita disponer los alimentos sobre la abertura de la cazuela. Los más prácticos que yo he encontrado son una parrilla-grill para microondas o un colador. Una vez lo tengamos todo, ponemos agua en la cazuela y la llevamos a ebullición. Cuando hierva, colocamos la parrilla o el colador sobre la cazuela y repartimos encima los alimentos que queremos cocinar. La parrilla es ideal porque podemos disponerlos separados para que no se toquen entre sí, lo que es importante en el caso de las empanadillas chinas. Tapamos todo con la tapa de plástico para microondas y a disfrutar.

En función del tamaño de la cazuela y las distancias que separen el agua de los alimentos y de la tapa de microondas, es posible que la cocción sea algo más lenta que en una vaporera de verdad. Es importante, por tanto, que si cocináis verduras con esta técnica las cortéis primero en trozos más finos para ayudar (siempre que la receta lo permita, claro está). Por lo demás, esta es la mejor forma que encontré de cocinar al vapor sin un artilugio específico. Ahora que la abuela de la gusanita nos dio uno viejo que tenía en el trastero, hemos abandonado el camino del samurai en favor de la vía fácil. Queda en vuestras manos la responsabilidad de mantener con vida esta técnica ancestral de cocinado.

Si habéis leído hasta aquí, cosa que tiene mérito, os habrá cambiado la vida; ya veréis.

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4 comentarios sobre “Vapor sin vaporera”

  1. ¡Por favor! ¿Pero cómo podía existir internet sin vosotros? De verdad, qué ideas más buenas y qué prácticos. Mejor imposible. Jamás se me hubiera ocurrido hacerlo así.
    Nosotros dí que tenemos olla al vapor. La compramos en Ikea y la verdad es que hacemos muchísimas cosas ahí, especialmente las judías verdes que quedan genial 🙂 jijiji

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    1. Jajajaja, qué exagerada. Si no es más que echarle un poco de imaginación a las carencias de nuestra batería de cocina, jejeje. Pero la verdad es que cuando te acostumbras, es cierto que las verduras quedan mucho más sabrosas así que recocidas en agua, ¿eh?
      Por cierto, la «olla lenta» que os comenté el otro día la encuentras buscando «slow cooker» en Google. Crockpot es la marca más famosa, pero hay más. A mí me gusta la idea, pero no sé si merece la pena el gasto y añadir otro trasto más a los cajones, juas.

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      1. Ay no me hables de trastos que ya sabes que me pongo a tirar del wallapop y vacío la casa 🙂 Creo que voy a optar por la olla exprés tradicional, a ver si retomo lo de los cocidos madrileños que tanto me gustan jijiji

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