El reloj del papá que llega tarde

¿Por qué llega tarde papá?

Hace años que soy de la opinión de que nunca llega el momento perfecto para tener hijos —o para tener “el hijo”, que viene a ser la tendencia más habitual hoy en día—. No se iluminan las nubes, ni aparece un foco en el cielo de Gotham señalando el momento. Siempre queda algo pendiente: ese viaje a la costa este de Australia, ese último verano loco de festivales, ese puesto de trabajo definitivo que nunca termina de materializarse…

Como el niño que pide cinco minutos más antes de levantarse, yo le pedía a mamá un año más, un último intento de volver a vivir en el extranjero, un verano más para hacer por fin ese viaje en caravana por Nueva Zelanda. Qué iluso. Nada de eso llegó. En su lugar, lo que llegaron fueron mis 30 años, y luego mis 31. Y una rodilla que ya no me deja salir a correr, eso también.

No puedo describir cómo ni cuándo, pero de repente un día supe que no debía seguir esperando. Y no quiero decir con esto que no tenga sentido en vuestras vidas; cada uno es cada uno y sus “cadaunadas”. No lo tenía en mi caso único y particular. Quería ser un padre joven, y las cuentas cada vez estaban más cerca de apuntar a que viviría la adolescencia de mis hijos con más de 50 años. Un padre de 30 años puede ser joven para los estándares actuales, pero me agobiaba recordar las palabras de mamá diciendo cómo siempre se acordaba de haber vivido de niña el 30 cumpleaños de su madre. Que vale, ella es la responsable de tener buena memoria en casa, pero incluso así.

No puedo decir que me arrepienta de haber esperado tanto. Mis últimos años han sido enormemente felices. No puedo decir que no me alegre de haber dado la vuelta a Islandia con la tienda de campaña, o de haber recorrido la Costa Oeste estadounidense con mi querida hermanita. Pero ahora que veo las cosas desde el otro lado, sé que también habría sido el papá más feliz del mundo si me hubiera lanzado antes. Es posible que las cuentas entonces no hubieran cuadrado; 900€ al mes en Madrid dan de sí para pocas alegrías. Pero siempre hay algo que se empeña en no cuadrar.

Hace unos días compartí este artículo sobre lo duro que puede ser querer tener hijos y llegar tarde para conseguirlo. Es increíble que la ciencia nos permita prolongar unos años nuestra edad fértil, pero eso no debería hacernos olvidar que nuestro cuerpo no siempre está de acuerdo. Y cuando algo hace clic en tu interior y llega a tu vida esa necesidad, pasar por años de sufrimiento para conseguirlo —o ni siquiera eso— puede dar un vuelco radical a nuestro orden de prioridades.

Es normal que mientras vivimos cambien los aspectos de la vida a los que damos más importancia. Lo malo es que, a veces, las nuevas prioridades llegan tarde. Como yo, que también llego tarde.

Anuncios

2 comentarios sobre “¿Por qué llega tarde papá?”

  1. Te acabo de descubrir por los premios madresfera y me gusta tu blog .
    He leído 3 post (este, vacunas socialistas y niños azules) y estoy totalmente de acuerdo.
    Nosotros también llegamos tarde por el alargar pero no se puede mirar para atrás y aquí estamos ;).

    Tienes mi voto por duplicado :).

    Yaiza (peluchin y sus papis)

    Me gusta

    1. ¡Hola, Yaiza!

      Pues teniendo en cuenta que me pillas en pleno parón dubitativo del blog, no veas lo que anima un comentario como el tuyo, jajaja.

      Ya sabes lo que dicen: «más vale tarde que nunca», así que a disfrutar mucho del peluchín y muchas gracias por pasarte por aquí y por tus votos 😉

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s